La pintura al TEMPLE


En la moderna acepción del término, es aquélla que emplea un medio que se puede diluir libremente con agua, pero que al secarse queda lo suficientemente insoluble como para poderla repintar con más temple o medios de aceite o barniz.

Los cuadros al temple se caracterizan por un aspecto vibrante y luminoso, que no se puede reproducir exactamente con óleos u otros medios. Aunque los materiales se aplican con muchas variaciones de técnica, siempre resulta fácil identificar un cuadro al temple. Si se dejan sin barnizar tienen un acabado mate o ligeramente brillante. Bien barnizados pueden presentar un aspecto muy elaborado.

Cuando la pintura seca, los colores son más parecidos al estado seco original que los óleos. Si se desea intensificar los tonos puede lograrse con una aplicación final de barniz o veladuras transparentes.

La película de pintura seca no se oscurece ni se pone amarilla con el tiempo, ya que el medio en sí tiene menos tendencia al amarilleo que el aceite, y existe mucho menos exceso de aglutinante en la pintura terminada. La mayor parte del líquido (agua) se evapora completamente.

En el temple no se presentan muchas de las condiciones que provocan agrietamientos y otros defectos de los cuadros de óleo. Un cuadro al temple correctamente pintado tiene menos tendencia a agrietarse con la edad que un cuadro al óleo.

Sin embargo, los medios del temple no son infalibles; si no están bien formulados o se aplican mal, pueden presentar tantos defectos como los oleosos. En general, las técnicas de temple no se adaptan a estilos casuales o espontáneos, y suelen exigir una cuidadosa consideración, así como una familiaridad adquirida mediante el estudio de sus principios.

 En un cuadro al temple se puede seguir trabajando y haciendo añadidos durante cierto tiempo, pero llega un momento en que los colores frescos no se unen a los viejos, tendiendo a quedar la superficie con efecto opaco similar al del guache.

 

AGLUTINANTES

Los vehículos para pintar al temple deben sus características distintivas al hecho de ser emulsiones. Una emulsión es una mezcla estable de un líquido acuoso con una sustancia aceitosa, grasa, cérea o resinosa. Las emulsiones de temple se secan formando películas transparentes. En estado líquido tienen una  apariencia lechosa, provocada por la refracción y reflexión de la luz en los innumerables glóbulos de grasa.

Inicialmente el aglutinante o tipo de emulsión principal para el temple es natural: la yema de huevo pura.

La yema de huevo es un ejemplo de aglutinante para pintura que contiene un tipo de sustancia no secante o semisecante y otro tipo de sustancia de secado rápido, y en la que la mezcla se seca bien.

Se dice que las pinturas al temple son insolubles, pero esto no quiere decir que se pueden fregar o que sean resistentes al agua; la aplicación de agua puede ablandarlas o alterarlas lo suficiente como para arruinar sus efectos.

Generalmente, las pinturas al temple bien secas se pueden limpiar con un poco de acetona o alcohol anhidro, aplicados con mucho cuidado.

Son insolubles hasta cierto punto; no se levantan al pintar encima, y una vez secas son resistentes a la humedad en condiciones normales. Ni el temple ni el gesso están pensados para resistir un frotamiento de cerdas.

Una vez que se han secado por completo, la mayoría de las pinturas al temple adquieren un acabado satinado.

La elección del pigmento que deben aplicarse encima o debajo no es tan importante como en la pintura al óleo, donde influyen mucho las variaciones de absorción de aceite y la rectividad.

 

LA PINTURA CON YEMA DE HUEVO

La técnica tradicional de yema pura se desarrolla del modo siguiente.

Primero, se separa la yema de la clara, vertiendo la yema después una y otra vez en las dos medias cáscaras; luego se coloca en la palma extendida de la mano y se coge con cuidado con el pulgar y el indice de la otra me,brana, para que fluya la yema.

Los pigmentos se muelen en la molera con agua destilada y se guardan.

Inmediatamenta antes de usarlos, se mezclan volúmenes iguales de esta pasta de color y de yema de huevo.

Mientras se pinta, la pintura se deposita en tarros o recipientes cubiertos en lugar de usar una paleta, donde se endurecería rápidamente.

El temple de huevo se suele aplicar sobre tablas imprimadas con yeso. Algunos pintores, especialmente los que realizan un dibujo exacto y cuidadoso sobre el yeso antes de pintar, utilizan una cola de gelatina como fijativo para el dibujo antes de pintar. Es mejor no colorear la primera capa de cola, ya que penetra en el yeso blanco, pero se puede aplicar una segunda capa coloreada. Aunque lo más conveniente suele ser pintar directamente sobre el yeso sin encolar.